viernes, 1 de marzo de 2013

Mientas el mundo decae, la CRUZ permanece: Seis novicios nuevos


Moffat Phiri, Steven Banda y Stephen Muleba de Zambia, y Chifundo Nkhoma y Steven Chinsolo de Malawi, fueron aceptados oficialmente como novicios el pasado sábado, 16 de febrero de 2013. Han entrado en el periodo de iniciación o de rito de paso, que terminará dentro de dos años.

En el noviciado, el novicio empieza un camino espiritual intensivo. Este periodo lo inicia a la vida religiosa, mediante un rito de iniciación de la muerte a la vida. El Cardenal Pironio dice: “El objetivo real del noviciado es que se otorgue un lugar privilegiado a la contemplación a la formación doctrinal y espiritual, al igual que a la práctica de una caridad fraternal sincera y abierta.” Como Maristas, la oración es el pilar de nuestra vida, tanto a nivel personal como comunitario.

Los combonianos dicen: “La iniciación al clan marca el paso de la pasividad a la aceptación responsable de roles activos, en armonía y cooperación con otros miembros del grupo. Del mismo modo, el noviciado debe asistir al novicio, para que pase de la simple sumisión a la internalización de las normas que regulan su vida, para que sienta responsabilidad por la vida del instituto.” Sin esa internalización, el noviciado será un periodo superficial; será como depositar nuestra fe en una roca que no es lo suficientemente fuerte como para sobreponerse a momentos tormentosos de nuestras vidas. Nuestra guía de formación describe al novicio como el mejor artesano de su propia formación.

En este año de la fe, dejemos que el noviciado nos ayude a ser hombres arraigados en la fe que puede mover montañas. Resistamos a las tentaciones que pueden hacernos traicionar los valores de la vida religiosa. Este periodo de nuestras vidas necesita de buena voluntad, una condición que nuestro fundador señaló a todos los que deseaban ser Maristas. Buena suerte y que Dios les bendiga.


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